De un lugar donde florece la risa

De un lugar donde florece la risa

Juan Pablo Lugrín tiene apenas 23 años. A los 22 ya saboreó las mieles del ascenso a la Liga Nacional. Esos pergaminos lo trajeron a Parque Sur para esta temporada. Se juega como se vive. Lugrín juega como vive. Su sencillez, su tiempo, la predisposición y la risa, para sentarse a conversar tras una práctica intensa es la misma que al jugar. Riéndose tras meter un bombazo y tocarse los bigotes. Riéndose con sus compañeros en un entrenamiento. Riéndose hablando de lo que le gusta. Riéndose en la vida. Juan Pablo Lugrín ríe. Y de esa forma todo se disfruta mejor.

Lugrín, ese alero de 1,92 metros, muestra su sonrisa en un club de barrio. Y las sonrisas se aprenden de pibe. Las trae de su infancia, donde picó las primeras pelotas. El Porvenir de José C. Paz. Los amigos en un club humilde, cancha de baldosas, un aro más bajo que el otro, pelotas viejas, salir de viaje un domingo a las 7 de la mañana con sus compañeros en un micro para volver todos juntos a las 10 de la noche. En esos lugares las sonrisas florecen. Están ahí, definitivamente ahí. En esos picados, en esos caminos.

«El destino te marca en esas cosas. Todo eso me hizo entender un montón de cosas. Yo estoy agradecido que me haya pasado eso y digo gracias todos los días por poder vivir del básquet. Muchos chicos que jugaron conmigo en aquellos años no tienen la misma suerte por diferentes situaciones», sostiene Juan Pablo, casi emocionado al traer esos recuerdos en la charla. La emoción es saber reír.

«Siempre pensé en básquet y siempre me gustó. El pase a Los Indios fue importante y a los 16 años en Obras me di cuenta que este iba a ser mi camino», confiesa el alero bonaerense. Es que Juan Pablo Lugrín hizo de todo. No sólo jugó al básquet. Hubo mucha natación y taekwon-do, muchos deportes en el colegio y música.

¿Música? Muy bien ahí. Lugrín ríe y confiesa: «Siempre estaba buscando algo para hacer. Y en música no me fue bien, porque soy malísimo (vuelve a reírse)…».

Parque Sur atraviesa una racha adversa en la Liga Argentina, por primera vez en este campeonato. Al respecto, Lugrín explicó: «Es un torneo muy largo y los altibajos se ven. Como tuvimos de los otros buenos momentos ahora llegaron estos. Hay que trabajar, acá aparece la unión del grupo. Estamos tranquilos, somos un equipo joven que aún está en desarrollo».

-La errónea decisión de los árbitros en el final polémico con Villa Mitre y la derrota en ese suplementario. ¿Jugó en la cabeza de ustedes en el partido posterior ante Central?

-Creo que no. Sabíamos que teníamos que borrar el partido con Villa Mitre. Son cosas de un partido y como nos pasó a nosotros les puede pasar a otros. Todos los juegos son distintos. Es una pena cómo perdimos con Villa Mitre. No voy a decirte que no nos dolió. Pero no te podés quedar con eso, sino es una mancha que arrastrás todo el torneo y no te sirve para nada.

-Más allá del error arbitral, está muy bueno no colgarse de eso y saber que también hicieron cosas mal para explicar la derrota.

-Lo pasado es siempre pasado. Hay que tener memoria para saber que hiciste mal y cambiarlo. En los últimos cuatro partidos seguramente hicimos muchas cosas mal, pero también hicimos cosas bien. Hay que tener claro eso.

-¿Según vos, qué es eso que hicieron bien y cuáles mal?

-Tuvimos muy buena defensa, sobre todo de visitante en los últimos dos partidos. Peleamos los dos juegos y pudimos haberlos ganado. Nos faltó una vuelta de tuerca en ofensiva, nos falta un poco más de volumen de juego. Nos estamos quedando con algunas cosas que no podemos resolver. Pero tenemos tiempo de laburo ahora entre un partido y otro para corregirlo.

-Está todo muy parejo y peleado en la Conferencia Sur. Faltan varios partidos, pero van a entrar en la recta final de la etapa. ¿Dónde lo vez ubicado a Parque Sur de cara a los playoffs?

-Nuestro objetivo es terminar entre los mejores cuatro. El equipo cree que lo puede lograr. Hoy somos un equipo de mitad de tabla para abajo porque nos tocó este bajón y lo estamos laburando. Siempre tenés que entrenar como si estuvieras último, entrenar como si fueras un perro de abajo. Nos dimos cuenta en estas cuatro derrotas que es el momento de darle más duro. Si no llegáramos a meternos entre los cuatro de arriba, quedar lo más cerca que podamos de ellos.

LUGRIN 1

-¿Y vos como estás en Parque Sur? ¿Cómo se siente Lugrín?

-Muy bien y muy contento. Es un club muy acogedor. La gente te hace sentir eso todo el tiempo, acá adentro y en la ciudad también. Podés perder y saben igual que dejamos todo, que vamos a transpirar la camiseta por honor y para que ellos se sientan orgullosos del equipo.

-A los 22 años ya fuiste campeón de una Liga Argentina, ascendiendo a la máxima divisional con Platense. ¿Dónde ubicás eso en tu corta carrera hoy?

-Todavía es muy repentino. La verdad no me pongo a pensar a cada rato en eso ni me ando diciendo «salí campeón la temporada pasada y ascendí». Sé que va a hacer un hito y algo destacado en mi carrera. Nuestras carreras pueden durar 15 años más o terminarse mañana. Cuando lo hablo con mis amigos decimos que fue una locura pero es como que aún no lo asimilo.

-Viéndote jugar y pensando en tus 23 años, salvo algo excepcional, hay Lugrín para rato. ¿O no?

-Sí, obvio. Lo sé y ojalá que sea así. Pero en cuánto a salir campeón tengo muy claro que uno siempre quiere eso pero a lo mejor no se da nunca más. Lo voy a entender bien cuando sea un poquito más viejo (se ríe)… ahí ojalá haya muchos títulos más.

Lugrín fue determinante la temporada en el campeón Platense que terminó ascendiendo a La Liga (promedió 3.9 puntos, 2.9 rebotes y 1.3 asistencias en la 2018/19), habiendo estado tres años con el Calamar. Surgido de la cantera de Obras y con pasado en otros equipos como Comunicaciones, fue mostrando un buen desarrollo en su juego año tras año. No obstante, en esta misma campaña es donde ha dado un salto importante de calidad.

Juan Pablo Lugrín sonríe. Se va a vestuarios, entre bromas de sus compañeros, tras un intenso doble turno. Con la claridad, sonrisa y sencillez hecha piel. Esa que impregnan muchos pibes de barrio para toda la vida. Y que a la hora de jugar, aunque sea a un nivel profesional y en equipos que pelean ascensos, son indisimulables.

Marcelo Sgalia, encargado de prensa del club Parque Sur. Fotos: Luciano Maneyro.

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