El corazón está por encima de todo

El corazón está por encima de todo

Los grandotes de los cuentos casi siempre son los malos, pero el Gulliver de este es tan bueno como vos. Siempre de piernas largas, sobresaliendo en la cama… canta Jaime Roos. Aquel pibe que fue el último en la fila de la escuela ahora juega con su madurez. Camina desgarbado, acaba de terminar un clásico durísimo, de visitante.

“Vení, sentémosnos ahí así hablamos tranquilos”. Debajo de los canastos del Paccagnella acaba de terminar una batalla hace apenas media hora. Fue uno de los principales responsables de que Parque Sur terminara festejando otra victoria ante Rocamora. Sebastián Bernasconi la rompió. “Fue un clásico diferente al resto, muy difícil, muy friccionado. Esperábamos un partido así, después del juego anterior”, confiesa.

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-¿Pesó en algún momento de este partido lo que había pasado en el anterior?

-Sí, pesa. Cuando sacás un margen de diferencia decís ya lo quebré. Lo pensamos por momentos. Pero siempre supimos que este era distinto y así fue.

-¿Qué se dijeron después del partido anterior y esa gran diferencia, pensando en este último?

-Cuando terminó el otro partido festejamos y fue todo un show, el marco, el resultado, un partido casi sin errores… pero al otro día pensamos en este y hablamos que ellos iban a jugarlo así, que iban a querer cambiar su imagen deportiva. Sacamos la cara, tuvimos un par de baches pero este es el juego nuestro. Estar siempre aguerridos, ir para adelante aunque las cosas no salgan.

-¿Qué significa para ustedes haber ganado todos los clásicos esta temporada?

-Nos puso muy bien. El problema lo tienen ellos. Nosotros sabemos que el clásico significa mucho y nos sacamos la mentalidad del marco. Vinimos convencidos a ganar. Necesitábamos ganarlos.

Sebastián Bernasconi toma aire, habla pausado. Los golpes se sienten, pero la felicidad corre por adentro. Todos pueden tener un juego con varios tantos, ser el mejor de la noche en rebotes o asistencias. Los tuvo. Pero lo que pocos pueden jugarse en decenas de rebotes en un partido de básquetbol es la salud. El pivot de Chajarí se la jugó. Con una parálisis facial a cuestas hace algunas semanas, producida en un entrenamiento, Bernasca eligió siempre jugar. También hablamos de eso.

-“La verdad vengo pasando un mal momento. En un mes y algo me pasó de todo. La parálisis facial me tiró para abajo, no tuve el rendimiento que quiero. Le busqué la vuelta para darle al equipo otras cosas y de a poco me voy soltando, tomando confianza. Mi rol fue más defensivo y me propuse pelear todos los rebotes”.

-Supongo que jugar con esas antiparras debe ser complicado.

-Es muy incómodo jugar así. Cada vez le voy agregando más bijouterie. Empecé con las antiparras, a los dos partidos le agregué la vincha, me falta una badana y listo (risas)… me pone bien que las cosas me vayan saliendo y poder ir recuperándome.

-¿Para qué está Parque Sur en este TNA? ¿Qué creés?

-Estamos para pelear arriba. Lo más alto posible y dejar a Parque lo más alto que podamos. Dar un paso más que el año pasado. Y como equipo pelearlas a todas.

Con fiebre decidió viajar y estar igual. Con unas antiparras incomodísimas, que lo protegen apenas un poco de los golpes en su rostro después de la parálisis, nunca dudó en estar a disposición. Después de besar el suelo varias veces en el último cuarto tras pelear otro rebote, se acomodó sus anteojos y prefirió no salir de la cancha.

Bernasconi juega con el corazón: “Todos los que me conocen saben que voy a poner primero el corazón y después la cabeza. A los 30 años lucho cada pelota, ese me hace bien. Espero seguir así”, afirma muy tranquilo.

Tiene razón Jaime Roos. Es uno de esos altos que van con todo al rebote, a cachetearle a la suerte y a ganarle por un tanto. En tiempos donde muchos no ocupan sus lugares con responsabilidad, hay jugadores que arriesgan su integridad física por un rebote en un partido de básquetbol.

(Entrevista Marcelo Sgalia. Foto Carlos Lozano).

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