El Negro se fue gritando un gol

El Negro se fue gritando un gol

El “Hetor” remontaba la Artigas en la bicicleta que el tiempo le había afanado los colores. Despacio, manso, pedalendo pal´ centro, a cualquier hora del día. A veces con una pequeña bolsa colgada del manubrio que mostraba un solo freno. O nada. Yendo nomás.

El Negro Miño vivió desde que tenemos memoria en el Puerto Viejo frente a la cancha de Parque, como no podía ser de otra forma. Casi como un anexo de ella. Cruzabas la calle y estabas ahí. Con la casa al fondo y el patio grande, inmenso, como un homenaje a los potreros delante. Con la Irma, con sus gurises, siempre en el Barrio. Y siempre en bicicleta, con el saludo sencillo: “Héctor”, “que hace nene”, sin frenar la marcha.

Exquisito volante que se calzó la del Lobo para después pegar el salto al fútbol de Paraguay, donde jugó varios años, acaso siendo uno de los primeros que dejaba nuestras canchas para irse afuera. Eso alimentó su grandeza para los pibes que nos gustaba el fútbol y nos sigue gustando. Era grande, como para meter miedo a los rivales, metedor, algo hábil pero inteligente para mover la redonda por toda la cancha.

WhatsApp Image 2019-10-23 at 14.00.50

Ya retirado, con un par de vagos del barrio armamos un picado en la canchita de la “Geope” y ahí lo vi. Más grande aún pero con cara de chiquilín alegre al pisar la tierra que llamábamos cancha e ir detrás de la redonda. Puro placer y libertad, afirmando que hay pocos lugares en el mundo más lindos que una cancha de fútbol.

A veces, mientras descansaba del regreso “del centro”, previo paso por la cantina del Lobo, ahí en la 21 de noviembre, hablábamos algo en la esquina de Perón y Peyret.

Tenía respeto, cariño y creo que un vínculo más estrecho con el intendente Lauritto. Ahí, alguna vez me dijo, no se porque salió ese nombre. Sin bajarse de la descolorida, con la pata en el cordón, una mano en el volante y la otra en mi hombro me contó: “Una vez, cuando era joven, el Pato creo que me marcó una jugada o me dio un consejo. Y le respondí: “Nene, debajo del asfalto antes hubo barro”.

Alcanzó a disfrutar el homenaje de la Liga de Fútbol de nuestra ciudad, que le puso al Torneo Apertura 2018 «Héctor Miño».

WhatsApp Image 2019-10-23 at 14.00.32

El Negro, el “Hetor” se fue hoy, por la punta, cargando rivales, rumbo al último gol. Quedan sus gurises, sus nietos, todos cruzados por el mismo amor al barrio, continuando con los colores de Parque cruzando el pecho.

El Negro fue DT del fútbol sureño, también despuntó el vicio en las bochas, como debe ser. El Puerto Viejo, como una gran tribuna, lo despide hoy coreando el “negro, negro”.

Se van los viejos del club. Irremplazables, Quinieleros, amigos del estaño y de la diaria permanente, del saludo cordial. Se van los que fueron escribiendo la historia de una parte rica de la ciudad. Quedan en el recuerdo, las bicicletas “de hombre”, el pucho en la oreja, apagado, a medio terminar y en un Barrio que siempre los tendrá en esa gran bandera imaginaria, repleta de rostros curtidos en un pasado que, con laburo, esfuerzos y picardías, hicieron del Puerto Viejo una República.

(Por el periodista Gerardo Pipo Iglesias).

Copyright © 2019 Club Parque Sur

Archivos

Futbol

La 2005 gritó campeón

La 2005 gritó campeón

El fútbol infantil y juvenil del club continúa preparándose para lo que será la temporada oficial 2019. Durante las últimas…