El domingo que Rocho se hizo bandera

El domingo se cumplieron dos años sin Agustín Romero, aquel gurí de 18 años que se quitó la vida y que formaba parte de la categoría 2001 sureña. Fue muy triste ese 19 de setiembre de 2019. Porque cuando un pibe o una piba de esa edad se arranca lo más preciado que tenemos nos parte el alma, entre otras cosas. El fútbol fue silencio aquel día. El fútbol, siempre él, con la capacidad para emocionarnos y lleno de memoria, justo en la vuelta oficial y con público, se acordó de Rocho. Los gurises, sus amigos, sus compañeros, que tantas veces castigamos y llenamos de prejuicios, no lo olvidaron. Y el domingo, antes del debut oficial en casa ante Agrario, un puñado de jugadores sureños, la Tercera División del club, entraron emocionados sosteniendo una bandera y una remera con su foto. Ahí estaba Agustín, otra vez. Desde algún lugar de ese cielo sureño, seguramente Agustín abrazó a sus compañeros y volvió a jugar con ellos, que lo tienen pegado en el corazón y el domingo lo hicieron bandera. Dicen que sólo mueren los que son olvidados. Está claro que Rocho sigue ahí, con esos gurises. La Tercera hizo 6 goles. Algunos aseguran que aquel goleador de Parque Sur tuvo que ver con varios de esos goles. El fútbol también tiene la capacidad de hacer estas cosas.

La nota de hace dos años para recordarlo

Es un doloroso día para todos los sureños. Es un día de mierda, si esta vez nos permiten. Nos despertamos con una de esas noticias que nos gustaría no recibir nunca. Se nos fue para siempre Agustín Romero, un pibe de 18 años que jugaba en la Tercera División del club. Un chico de esa edad decidió poner fin a su vida y no hay dolor más atroz.

Agustín era un buen gurí, dicen todos. Callado, reservado, delantero, amigo de los gurises, de categoría 2001 y últimamente subido al plantel que jugó exitosamente la Copa Entre Ríos.

Agustín hace un tiempo estaba en el club. Había jugado y se había formado de pibe en el club Engranaje. Marcelo Reynoso lo convenció para jugar en Parque Sur. Y los últimos años se calzó esa camiseta que había aprendido a querer, con unos meses en el medio en María Auxiliadora. Todos los clubes por lo que pasaste hablan de tu sonrisa. Y no alcanzó para borrarlas a todas de un suspiro.

El Rocho o el Cacu Romero Gamarra. Así te llamábamos en el club. Te hiciste querer desde el primer día que te sumaste. Siempre con una sonrisa, siempre dispuesto a aprender, a escuchar, a divertirte y sobre todo a ser buen compañero.

Nos duele, nos duele enormemente en el alma. Porque lo que hicimos fue estar, tratar de contenerte, hablarte y escucharte pero no nos alcanzó. No hicimos lo suficiente. Y hoy nos encontramos con este profundo dolor.

Nos obligás más aún Agustín. Nos enseñás de la peor manera. Desnudás una realidad de los gurises, que está en todos lados pero hoy nos toca a nosotros. Y nos parte el corazón pibe.

Redoblaremos esfuerzos. La verdad no nos alcanza para nada comunicar que hoy la cancha de fútbol permanecerá cerrada, que hemos suspendido todas las actividades, que pediremos ese respetuoso minuto de silencio en todas las canchas el domingo y que jugaremos el clásico con un brazalete negro, que será un puñal al corazón. Creo que hoy nada nos alcanzará igualmente.

Como dicen tus compañeros, tus amigos, no nos importa si extrañamos tus goles o tus pases o tus gambetas. Eso podremos soportarlo. Lo que no podemos hoy y creo que tampoco mañana ni pasado, ni la semana que viene, es soportar que la muerte nos haya arrancado de la vida a un gurí de 18 años.

Perdón Agustín. Descansá en paz. Volá lo más alto que tengas ganas. Hasta siempre querido Rocho.

(Por Marcelo Sgalia, encargado de prensa del club Parque Sur).